Nala Miskowiec
Fundadora de Arit Gallery · Galerista
Una mirada que une sensibilidad artística y conocimiento del mercado.
Soy abogada de formación y galerista por vocación. Desde siempre me interesó el arte como una manera de mirar la vida desde otras perspectivas. Los viajes y las visitas a museos, galerías y ferias internacionales fueron profundizando ese interés y me acercaron, de manera natural, al coleccionismo. En ese recorrido descubrí que una obra no solo se contempla: también puede interpelarnos, emocionarnos y transformar nuestra percepción.
Mi acercamiento al arte también se ha nutrido del estudio. Actualmente curso un máster en arte contemporáneo, que me permite profundizar en sus lenguajes, sus debates y su relación con el contexto social y cultural. Esta formación enriquece mi mirada y sostiene mi trabajo como galerista.
Cuando una se sumerge verdaderamente en este universo, algo cambia: la mirada se amplía, la sensibilidad se activa y comenzamos a percibir lo que antes podía pasar inadvertido. Esa transformación personal despertó en mí el deseo de crear Arit Gallery. El proyecto tomó forma cuando se dieron dos cosas a la vez: la posibilidad real de contar con un espacio y la certeza de sentirme preparada para dirigirlo y hacerlo volar.
Apostar hoy por un espacio físico, cuando la tecnología se ha adueñado de la imagen, fue una decisión consciente. Considero que la tecnología y las redes son indispensables; de hecho, son una herramienta poderosa para difundir el trabajo de los artistas y llegar a nuevos públicos. Pero amo la obra frente a frente. Ninguna pantalla reemplaza la escala real de una pieza, su textura, la manera en que la luz la transforma, la posibilidad de acercarse, alejarse, rodearla y volver a ella para descubrir algo nuevo. Frente a la obra caben múltiples miradas, y cada una la completa de un modo distinto. Lo mismo me sucede con los libros: puedo leer en una pantalla, pero sigo amando el libro que se toca, que se huele, que tiene peso entre las manos.
En un espacio físico, además, la obra se convierte en un puente de comunicación social. Una inauguración reúne a personas que tal vez nunca se habrían cruzado, y la pieza se vuelve el punto de partida de una conversación entre ellas. Esa experiencia compartida de mirar juntos, preguntar e incluso disentir es, para mí, una de las razones de ser más profundas de una galería.
Por eso creo en la importancia de acercar el arte a las personas y de generar las condiciones para que cada una encuentre su propia manera de relacionarse con él. No hacen falta conocimientos previos para comenzar: la curiosidad, una emoción o una pregunta pueden ser el punto de partida. Arit Gallery nace para propiciar ese encuentro: compartir herramientas para comprender las obras, abrir conversaciones que inviten a descubrirlas con confianza y libertad, acompañar a los artistas y llevar su trabajo a nuevos públicos y coleccionistas.
